Foro

Ok, ya abrí el foro y pasé la mayor parte del contenido (algunas cosas eran un poco difíciles de clasificar).

http://memoriasdelbunker.foroactivo.com/

¡Entrad, registráos, echadle un vistazo y meted lo que queráis! He hecho un subforo para que preguntéis si tenéis dudas técnicas.

Voy a ver ahora si tengo por ahí las direcciones de correo y os mando un mail de invitación, de todas formas. A ver si conseguimos mantenerlo activo :)

REMIX Y APROPIACIÓN

















¿Quién mató a Kennedy? (versiones)

Después de tres meses de incendios provocados

Texto a partir de montaje sin cámara.

La desolación del mundo
la desolación de lo humano
no pueden explicar la soledad
si antes no buscas la respuesta en ti


Silvia Pérez

¿Tienes un pañuelo?

¿TIENES UN PAÑUELO? me preguntaba mi madre cada mañana en la puerta de casa, antes de que yo saliera a la calle. Yo no tenia un pañuelo, y como no lo tenía, regresaba a la habitación y sacaba un pañuelo. No tenía el pañuelo cada mañana, porque cada mañana aguardaba la pregunta. El pañuelo era la prueba de que mi madre me protegía por la mañana. A otras horas del día, más tarde o en otras circunstancias, quedaba a merced de mí misma. La pregunta ¿TIENES UN PAÑUELO? era una ternura indirecta. Una directa hubiera sido penosa, algo que no existía entre los campesinos. El amor se disfrazaba de pregunta. Sólo así podía decirse a secas, en tono de orden, como las maniobras del trabajo. El hecho de que la voz fuera áspera realzaba incluso la ternura. Cada mañana estaba yo una vez sin pañuelo en la puerta, y una segunda vez con pañuelo. Sólo después salía a la calle, como si con el pañuelo también estuviera mi madre (...)


Cada palabra sabe algo del círculo vicioso. Discruso Nobel. Herta Muller.

Body Art. I representación de la identidad a través del cuerpo.

CONSTRUYENDO IMAGEN



INDICE



Aproximación 1. Introducción



Aproximación 2. Rellenar huecos



Aproximación 3. En evolución



Aproximación 4, 5, 8, 26, 187.... Aún no planteados





Imagen sobreimpresionada en cartón pluma de 1,70 x 1,29. Una voz en off distorsionada, imposible identificar género, lee cada una de las frases escritas al rededor de la silueta. Cuando la voz termina, la persona que yacía trás la imagen atraviesa el hueco y una vez delante afirma uno de los enunciados citándolo como una verdad sobre si misma. Al finalizar, se gira, vuelve detrás y comienza de nuevo la acción. En cada ocasión atraviesa el hueco de la silueta de una forma diferente. Se repite hasta todas las frases son afirmadas. Cuando finaliza, la persona se aleja dejando la imagen a su espalda y atravesando el espacio que ocupan los observadores. Debe mirar sus ojos y sus rostros.
La acción ha recogido la aproximación 1,2 y parte de la tres. El resto de acciones quedan pendientes.


Silvia Pérez

Gracias

Sexta capa de maquillaje en polvo tras la quinta capa de base. Rocío de agua de rosas, para un acabado natural en la cara que hay sobre mi cara. “Blush” para imitar de una forma realista cómo se sonrojarían mis pómulos con un aire juvenil, quiero decir, si tuviera veinte años en lugar de veintiuno.

En el espejo, la banda de Miss Nosedonde se lee al revés. No es que toda mi vida se esté encasillando en dos palabras y un juego de pestañas postizas, pero la sensación es parecida. En la televisión, un cuadro a la altura de mi cintura dirá “Diana / 21 / 1,78 / 88-60-90 / Estudiante de Veterinaria”, y realmente no habrá tiempo para más. No es que no sepa dónde me he metido, pero conviene recordarlo de vez en cuando. Como ejercicio sano. Como detenerse en mitad de misa y pensar “realmente aquí estamos, pensando que hablamos con quien creó el Universo y que realmente está escuchando nuestras súplicas y apuntando en la lista de tareas pendientes”.

La perfecta sonrisa de siete dientes de ancho de Ángela /20/Dependienta también se ve al revés cuando nos miramos. Como información adicional de clasificación, Ángela es el tipo de mujer asfixiadoramente hermosa a la que conoces e imaginas tirada sobre un suelo de azulejos, con medio bote de pastillas en una mano y unos ojos hechos de ceniza y muertos desde siempre.

Para analizar por qué me niega el desprecio que regala a todo el mundo y por qué a la vez viene de cambiarse de ropa en otra habitación, cabe referirse a una de las entrevistas que nos han hecho más recientemente: ante la típica pregunta de supuesta camaradería sobre si tenía novio, marido o planes de futuro, yo respondí de una manera no lo suficientemente ambigua que en realidad me gustan las mujeres. Esto trastocó gravemente (al parecer) la clasificación mental que todo el mundo tenía hecha sobre mí hasta la fecha, Ángela inclusive.

El caso es que desde entonces, todo ha estado cubierto para mí por una pátina de seda. Cada periodista ha sido unos labios rojo #346 enmarcando una sonrisa de arquitectura de esteticista dental, cantándome una melodía de preguntas intencionadamente no-malintencionadas, dejándome claro lo cómodas que se sentían en mi presencia. No me ha vuelto a entrevistar un hombre.

Me he convertido en la bandera de cientos de personas, que sólo tienen en común conmigo lo mismo que con otro 50% del mundo. Todos se regodean en que haya podido revelar mi “identidad”, Diana/21/Homosexual aceptada por la sociedad. No es que viniendo a un concurso de misses pensase que alguien iba a adentrarse más en mi persona, pero esperaba una superficialidad menos agresiva.

En cualquier caso, conozco mi trabajo y mi coreografía, y sé que una modelo tiene que sonreír entusiasmada al presentar una sandwichera y estar agradecida de que le haya caído del cielo, y yo tengo que llorar de agradecimiento cuando me colocan la banda de “Miss Simpatía”, “Miss Pelo Bonito”, “Miss Lesbiana”, dar gracias porque todo sea lo mismo, dar todo lo demás por solucionado. Por favor, relajen sus conciencias y pasemos a publicidad.

Mi agente nunca ha sido tan feliz y mi madre ha empezado a mostrarse orgullosa en la peluquería, aunque sigue sin llamarme. He conocido a la Ministra de Igualdad y le di las gracias por la oportunidad que me había brindado. Hay marcas de embutido, de conservas y de aire acondicionado que quieren que haga sus anuncios, y se lo agradezco. Las marcas de maquillaje saben que, en realidad, esta publicidad no les conviene. Y eso que soy una experta, séptima capa de maquillaje en polvo tras la quinta capa de base.

Me doy cuenta por primera vez de que es posible que gane esto. Ensayo, viéndome al revés ante el espejo, mi espontánea reacción ante la noticia, el batir de ojos humedecidos para toda esa gente convencida de saber perfectamente quién soy – Gracias, gracias.

Me pongo la banda – por lo que veo en mi futuro , bien podría soldármela al cuerpo – y salgo del vestuario.

La coreografía es fácil, y todos se la saben ya. Sonríe todo el tiempo, camina bien recto, y repite conmigo: gracias, gracias, gracias.

SUMMERTIME

Ciudad vacía
nadie esperando el autobús.
Calles desiertas
y el ventilador gira.
Preparo un bebida,
agito los cubitos en el vaso.
Sólo me quedan los recuerdos.
Cuando me levanto no espero a nadie
sé que soy la única que habita en este lugar desolado
y no me importa.
Silencio
Ausencia
Desierto
Sólo yo
Calor
Calor
Calor en la ciudad
Ciudad vacía
no me encontraré a nadie en el ascensor.
Calles desiertas
los pasos resuenan con eco en el asfalto.
El ventilador gira y yo tarareo el ruido de las aspas
Zumm, zumm, zumm, mmmmmmmmm

Silvia Pérez

DESORIENTACIÓN

¿Dónde estoy? Hace días me encontraba en los atardeceres sólidos y ahora de pronto me despierto en este amanecer insólito, la esperanza me acompaña, el verde ha vuelto a mi retina ¿será esta primavera cretina? Me confunde, me desorienta, me despierta, atenúa mis sentidos tanto que el destino parece un breve desatino, mordaz, silencioso, fugaz pero no por ello estrepitoso, loco, apasionado, soñado y sin parecer descabellado. ¿Te atreves? VIVELO!!!