Cuando pienso en el amor pienso en las sartenes, en lo que dejaste caer al río cuando la memoria estaba abnegada por tantos martes solos y sin coartada para desaparecer, pienso que se puede cruzar la calle y llegar con el vientre vacío y la ciudad muerta, pienso que es cierto que fuimos cobardes para ser sólo uno y ahora que no somos ni uno, ni vino, ni verdad, pienso en el amor y se disuelven las paredes y este cuarto se vuelve un hospital sin camas suficientes para morir.
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